SE ESTRENA EN QUILMES EL DOCUMENTAL “LA GUARDERÍA”

Entre 1979 y 1983, los militantes de la organización que regresaban clandestinos a la Argentina dejaban a sus niños en La Habana, Cuba. Un documental de Virginia Croatto reconstruye esa insólita experiencia y será proyectado este jueves en la Universidad Nacional de Quilmes.

La Guardería es una película muy emotiva porque lo que cuenta es real y los protagonistas son niños; o más bien adultos que recuerdan hoy aquello que vivieron como niños. El refugio, ubicado en La Habana, Cuba, fue reservado para los hijos de militantes de la guerrilla argentina de finales la década del 70 y principios de la siguiente, que sobrevivieron algunos años de sus vidas allí mientras ellos luchaban en la “contraofensiva montonera”, que en cine se abordó en “Infancia clandestina”.

Su directora es también parte de la trama: ella misma vivió en La Guardería entre 1980 y 1983. Su madre, Susana Brardinelli, era la encargada del lugar. Tres décadas después, Virginia intenta entender en la reflexión de quienes ahora son adultos, aquella experiencia, sus lugares y experiencias comunes y su singular contacto con la alegría, la tristeza y la muerte.

La acción tiene lugar, principalmente, en una gran casa blanca con jardín y palmeras, en algún lugar de La Habana, hogar durante muchos años de un grupo de muchos niños, hijos de integrantes de la organización Montoneros, que pasaron una parte importante de su infancia lejos de sus padres, quienes los dejaron allí para protegerlos,

La película se presenta este Jueves 19 de mayo a las 18 hs en la UNQ, salón auditorio Nicolás Casullo. Luego se desarrollará una charla con la directora del documental. Organiza Programa de Graduados UNQ, Licenciatura en Comunicación Social UNQ, Asuntos Estudiantiles Unq PAEB, Cultura UNQ y Dirección de Extensión Universitaria.

ESTÉTICA

El documental se enhebra con grabaciones de conversaciones y canciones infantiles  y con la lectura en off de las cartas de los padres hablándoles a sus niños de sus ideales, del mundo más justo que les quieren brindar y por el cual luchan, de que esa militancia es el mejor legado que les dejan; cartas-despedidas, cartas-testamento.

Como Benjamín Ávila en Infancia clandestina, Virginia Croatto eligió contar –sin juzgar- desde el punto de vista infantil ese mundo tan peculiar, de niños dejados por padres que parten a la lucha, que les prometen volver, pero no les ocultan los riesgos; de hecho algunos de ellos ya eran huérfanos, como la propia realizadora de la película, cuyo padre, Armando Croatto, había muerto en un enfrentamiento junto a otro jefe montonero, Horacio Mendizábal, el 19 de septiembre de 1979, en Munro.

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